Zaachila avanza con políticas públicas eficientes

Con fiesta, comida, música, flores amarillas y la famosa “disciplina”, en la Villa de Zaachila, sus habitantes evocan “el nacimiento de la vida eterna de Jesús” para este municipio, la Semana Santa inicia con la recepción de “Los Concheros”, es decir, las personas que convocadas por el sonido del caracol marino, han acudido en busca de plántulas, plantas, juncos y flores como la azucena, para adornar sus templos católicos.

Cada año, los representantes de los Comités de los Templos Católicos o parroquias, se organizan en busca de la famosa “disciplina”, una planta parásita que crece en las copas de los árboles y que es traída de los cerros del Zempoaltépetl, de Villa Sola de Vega, Santa María Chilchotla y de Puebla.
Este viaje para conseguirla, inicia desde varios días antes y a su regreso, “Los Concheros” son recibidos con una tradicional cena donde el platillo principal es el guajolote hervido, huevos duros y el tejate; todos ellos alimentos pre-coloniales.
Se reúnen en el paraje “La Regadera” y “El Tunillo”, y junto con las bandas de música, comienzan a degustar sus alimentos, también es común acompañarlos con un mezcal; bailan jarabes, chilenas y una que otra cumbia. Es un momento de fiesta para toda la familia.
Aunque esta cena tiene un origen prehispánico, a la llegada de los españoles se le otorgó un sentido religioso, equiparándolo con la última cena que realizó Jesús con sus apóstoles.
Al día siguiente se celebra la “Fiesta de los Concheros”. Se trata de una conmemoración donde las y los zaachileños se reúnen bajo las frondosas nogaleras, para posteriormente participar en un recorrido por las principales calles de la comunidad.
En la procesión llevan cargando laurel, orquídeas, disciplina, canastos y sombreros adornados con pastle y flores. Al llegar a sus respectivos atrios, los mayordomos de las fiestas comparten con ellos tejate, frijol con coloradito y pescado envuelto.
Al respeto la presidenta municipal de la comunidad, Maricela Martínez, sostuvo que la riqueza de este pueblo zapoteca, aún habitado a la llegada de los españoles, representa una amalgama cultural y gastronómica que la actual administración busca colocar a escala estatal y nacional con el objetivo de promover el turismo y desarrollo económico. Por tal motivo, hizo una invitación al público en general para visitar la Villa de Zaachila.
Cabe señalar que Villa de Zaachila se ubica a escasos 20 minutos del acapital oaxaqueña y fue la principal ciudad del Valle de Oaxaca tras la caída de Monte Albán, por lo que los zapotecas del lugar formaron parte de la fuerza política destacable en gran parte del territorio del Valle de Oaxaca durante la llegada de los españoles a este territorio.
En la Zona Arqueológica de Zaachila, podemos observar en los vestigios, la gran influencia de la cultura mixteca en las costumbres y creencias de esta parte de la población de Oaxaca. Ofrendas, ornamentas, tipos de escritura, son muestras de que ambas culturas compartieron este territorio.

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