Consecuencias jurídicas del sismo

Redacción.

Los sismos que se presentaron en nuestra entidad en el ya casi (y afortunadamente) finalizado septiembre quedarán para siempre en la historia de nuestra patria chica.

El costo en vidas humanas y materiales no son sólo una estadística, sino un verdadero y doloroso recordatorio permanente de todos nuestros hermanos que vivieron la desgracia y que, a no dudarlo, dejarán una honda huella en los corazones de todos nosotros. Nuestro respeto y solidaridad para todos esos héroes anónimos que con su ayuda solidaria menguaron el dolor en esos momentos terribles.

Sin embargo, aprovechándose de la tragedia, seres sin escrúpulos se han valido de las circunstancias para medrar con dolor humano. El reciente asalto a una caravana de ayuda, en la que violaron a una jovencita, lesionaron a los brigadistas y balearon la camioneta en la que trasportaban víveres para la ayuda y asistencia, sencillamente no tiene nombre. Es absolutamente indignante esa actitud grotesca, vil, propia de seres atávicos que sólo merecen cadena perpetua en la cárcel. En momentos como éstos muchos nos preguntamos, ¿realmente es mala la pena de prisión perpetua para este tipo de delincuentes desalmados?

Esperamos que la fiscalía general de Oaxaca dé pronto con los responsables y se aplique un castigo, que aunque suene a cliché caduco, sea totalmente ejemplar. Sabemos que los modernos procesalistas del derecho penal no coinciden con las ideas de la ejemplaridad de la pena, pero de verdad, dado el brutal acto cometido por este tipo de delincuentes y al margen absoluto de las normas penales diseñadas para el siglo 19 o principios del 20, que ya no responden a la realidad social del mundo y menos de nuestro país, lo menos que se puede decir es que esperamos una investigación exhaustiva de los hechos y que se aplique con absoluto rigor la ley penal que resulte aplicable.

La fiscalía está obligada a dar respuestas y pronto: La responsabilidad del fiscal general está en juego. No pueden salir con culpables fabricados. La sociedad exige respuestas puntuales, certeras y precisas.

Este caso, como otros que se deriven de los acontecimientos trágicos de éste septiembre adverso, pasarán al Poder Judicial del Estado. Y ahí precisamente tenemos otro grave escollo: La credibilidad en la institución que debería ser la máxima voz de la administración de justicia estatal.

En efecto, el Poder Judicial del Estado ha estado sometido a un minucioso y escrupuloso escrutinio continuo de la sociedad. No olvidemos el desaseado nombramiento del señor Raúl Bolaños Cacho, tan inconstitucional como ilegal; no olvidamos su permanente tarea de intriga y su trabajo soterrado tratando de minar al Consejo de la Judicatura; no olvidamos sus maniobras clásicas de traición en el Congreso tratando de involucrar, aún más, a los señores Diputados en su desesperación para desaparecer al Consejo de la Judicatura, único bastión que sirve de contrapeso a la desmesurada ambición del ilegal presidente. No olvidamos que cometió una serie de delitos para hacerse de la Presidencia del Tribunal.

Denunciar estos hecho contiene, el importante ingrediente de plena confianza que la ciudadania debe tener en la Ley y en las instituciones, aunque no necesariamente en quienes las dirigen, (poder temporal, dirían los romanistas), el valor de denunciar a un poderoso e inescrupuloso miembro de la clase política, y, al final, la determinación de buscar el bien común, cosa que por cierto no se hace en el Tribunal Superior de Justicia.

En efecto, la sociedad, enterada como está de la crisis por la que atraviesa la administración de justicia derivada de la falta de credibilidad en el ilegal presidente, se muestra reacia a creer en las acciones derivadas de los juicios seguidos ante los juzgados y ante las salas: Los jueces son proclives ante los Magistrados que eligieron al ilegal presidente y éste anda en campaña para desaparecer al Consejo de la Judicatura, que es la institución que garantiza plenamente la independencia de los jueces.

La crónica de un horror judicial que trasciende a la sociedad parece irse despejando con claridad: Raúl Bolaños Cacho sirve a los más obscuros y perversos intereses utilizando a ésta noble institución para saciar su desmedida ambición de poder, pero a costa de la credibilidad de jueces y magistrados.

En todos los casos sometidos al Poder Judicial local siempre quedará la duda, la desconfianza, el temor a que se cometa una injusticia institucionalizada desde el inmenso poder que acumula el obscuro personaje que mal dirige un Poder en el que todos deberíamos tener confianza.

Aún hay más e igualmente grave: Las recientes detenciones de ex servidores públicos que colaboraron en la administración pasada y cuyos procesos están en marcha, quedarán irremediablemente marcados, señalados, por la actuación del ilegal mandato del Presidente del Tribunal.

Nosotros no sabemos ni profetizamos nada: Ignoramos si tales ex servidores públicos son culpables o si son inocentes: Eso ya no se podrá saber jamás dado que el procedimiento ha sido manchado desde su inicio, con la irregular e ilegal designación de Raúl Bolaños como Presidente del Tribunal. No conocemos a los jueces que se harán cargo del o de los procesos que se sigan en contra de los personajes hoy en prisión. La honorabilidad de tales jueces, hasta hoy, queda fuera de duda, pero en el imaginario colectivo rondan una serie de preguntas sin respuesta:

¿Son o no jueces de consigna? ¿De verdad, con un sistema acusatorio adversarial que, en teoría, privilegia la presunción de inocencia y la libertad de los imputados, en el que la prisión preventiva es considerada “una pena anticipada” y por la que tanto dijeron y se mesaron los cabellos y se rompieron las vestiduras, era necesario esa medida para que no se escabulleran del largo brazo de la diosa Temis?

Como mera curiosidad revisamos la hemeroteca estatal… ¡Sorpresa!:

No es la primera vez que actúa así el Poder Judicial: La historia les sonará conocida: Hace años se libró contra toda lógica jurídica una orden de aprehensión en contra de Gabino Cué, quién en ese entonces había perdido la contienda electoral en su búsqueda de la Gubernatura. Los diarios de la época señalan a un Juez, de nombre Netolín Chávez Gallego o Gallegos, como quién libró la susodicha orden de aprehensión y luego pidió disculpas y

puso en libertad al entonces excandidato, quien se había presentado voluntariamente en cumplimiento a dicha orden de aprehensión. El ridículo del Tribunal fue completo, absoluto.

¿Quién era el Presidente del Tribunal?

¡Acertaron!: Raúl Bolaños Cacho, el mismo tenebroso individuo que hoy mal dirige las riendas del TSJ.

Tal parece que es, entonces, un modus operandi de Don Raúl Bolaños.

Hoy, tantos años después, ¡lo vuelve a hacer!, apostando al olvido de la sociedad en casos relevantes.

Pero el ilegal presidente calculó mal las ecuaciones de la realidad social: Ya no es lo mismo que en otras épocas cuando los servidores públicos podían actuar con absoluta impunidad: La sociedad ha despertado, está más consciente que nunca de sus derechos y de las actuaciones de los que dirigen las instituciones; ahora sabe que la corrupción no es nada más llegar a un cargo público y robarse el dinero; no: La corrupción es tomar posesión de un cargo sin cumplir con los requisitos establecidos, es corrupción no satisfacer los requerimientos para desempeñarse como tal, es corrupción tratar de inducir al sistema de gobierno en un laberinto que lleve al despeñadero a los Poderes Judicial y Legislativo. Es corrupción actuar con aparente apego a derecho para satisfacer la megalomanía y la ambición desmedida de poder.

Esos caminos de horror, de deslealtad, de traición a los principios, es lo que impera hoy en el Poder Judicial de la mano de un Presidente en el que nadie cree, en el que nadie confía, al que todos rehúyen.

La corrupción así expuesta, es también delito. Y esos delitos fueron cometidos por el ilegal Presidente del Tribunal.

¿Será tan fantástica la Fiscalía General de Justicia, de actuar con la misma premura? ¿Solicitará una orden de comparecencia o de aprehensión en contra de Raúl Bolaños, ahora que ya no tiene fuero?

¿Solicitarán los fiscales de hierro que tenemos, que se aplique la medida de internamiento (prisión preventiva) a tan siniestro presidente del Tribunal por todos los delitos que están documentados y demostrados, como lo señala la valiente denuncia presentada en su contra?

¿Será posible que una actuación tan indignante, tan fuera de los principios jurídicos, tal irregular e ilegal, cometida por Bolaños Cacho, sea sancionada como ordena la Ley? Esperamos que sí. Tenemos fe en que se haga justicia, ya sea por decisión local, federal o de los Tribunales Internacionales.

Con mayor o menor grado de responsabilidad, están sujetos a responsabilidad civil, penal, administrativa e histórica, las y los señores Diputados del Congreso del Estado y las y los Magistrados del Tribunal Superior de Justicia.

Recordemos que ya ninguno de ellos tiene fuero y son sujetos de responsabilidad. Sabemos que la administración pública es una rueda de la fortuna, el poder es temporal, no eterno, y tarde o temprano llegará quién haga justicia en los casos que han sido planteados con absoluto apego a derecho, con razón jurídica y con elementos más que adecuados para probar la ilegalidad cometida.

Nos dicen y nosotros lo vamos a corroborar plenamente, lo investigaremos y documentaremos, que el mismo fenómeno del ilegal presidente se dio en otro de los Tribunales, pero éste de índole administrativo, donde llegó a presidirlo una dama, aunque ella sí, jurista con destacada carrera judicial, pero que también violó las normas de designación de magistrados para auparse al cargo, pues no se puede pasar de un Tribunal a otro por simple deseo o capricho: Hay normas y procedimientos legales y constitucionales que cumplir. Y no se hizo. Contra las normas constitucionales y legales, se dio una designación “de dedo” al más viejo y torvo estilo.

Este espinoso asunto tiene un ribete más: la señora Magistrada es esposa de un destacado miembro del Poder Judicial Federal. ¿Qué harán los señores Ministros de la Suprema Corte de Justicia de nuestra Nación, cuando se enteren de los entuertos en que anda “su” familia judicial?

Sabemos que en la Corte son muy estrictos. ¿Valdrá la pena que por seguir aventuras rumberas y delirios desenfrenados de grandeza se pierdan, dos o tres posiciones de alto nivel en los Poderes Judiciales Federal y local?

Cada quién sabe cómo vive su vida, sin duda. Cada quién hace camino al andar. Creemos que la familia que citamos en los últimos párrafos aún está a tiempo de desandar el camino de cardos y ortigas en el que se metieron engañados por el decrépito cuervo del quehacer político que los embaucó en una aventura sin salida. Regresar a la legalidad, abandonar esa aventura judicial que no les conducirá a nada más que a perder la vida de privilegios que llevan o enfrentar los juicios que, ante el Consejo de la Judicatura Federal, la Judicatura local y la sociedad, es el sino que les espera.

Sí, éste septiembre ha sido espantoso.

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