Travesuras en el Congreso

Redacción.

Con motivo de la discusión y en su caso, aprobación de algunas reformas legales relativas al Tribunal de Cuentas, al seno del Congreso del Estado se les enredó el tema hasta el punto de no poder llegar a consensos ni adoptar una decisión. El frenazo fue en seco porque se dieron cuenta los señores Diputados que una decisión de tal naturaleza despojaría de sus facultades al Poder Judicial, en detrimento tanto de la función propia de éste, juzgar, y encarecería los costos en el ya de por sí raquítico presupuesto estatal.

Pero el tema no para ahí: Una decisión de esa naturaleza que deviene en desmantelar el Poder Judicial para favorecer los malsanos intereses de su espurio Presidente, les acarrearía a ellos responsabilidad. No hablamos, claro de su responsabilidad histórica, ética y de su labor, que tiene mucho de eso, sino responsabilidad personal por atentar contra otro de los Poderes Constitucionales, situación que puede llevarles un juicio de responsabilidad, incluso de naturaleza penal, máxime que ahora ya no tienen fuero y se puede proceder legalmente en contra de ellos.

El asunto del Tribunal de Cuentas tiene varias aristas que generará costos políticos y económicos que los Diputados no están dispuestos a asumir sólo para favorecer las maquinaciones urdidas por el ilegal encargado de la Presidencia del Tribunal.

Miembros de la judicatura que solicitaron que su nombre no fuera publicado para evitar represalias, comentaron a éste medio que consideran traidor a Raúl Bolaños Cacho. Traidor a la grandeza y al legado histórico del Poder Judicial. De impulsor de la judicatura, se ha transformado, ahora, trastornado por la vejez y el poder, en promotor de su desmantelamiento: Primero el Consejo de la Judicatura y ahora los Tribunales. Al calificarlo de traidor, nos llama la atención que lo señalen como el aspirante a ser el nuevo Efialtes de Tesala, (El que traicionó a los Espartanos en el paso de las Termópilas, en la batalla que con disciplina, aplomo y valentía sostenían los Espartanos contra los Persas y que traicionados por éste personaje, ofrendaron su vida por el honor de defender su causa) y dicen que está destinado a tener su morada en el noveno círculo que describiera Dante Alighieri en su inmortal Divina Comedia (Canto Trigésimo Primero): Destinada a los traidores.

La reforma propuesta, que ha sido rechazada en principio por los Diputados, significa un retroceso en la administración pública y un gravísimo golpe bajo al Poder Judicial, al Legislativo e igualmente grave, al Poder Ejecutivo, pues meten a los Poderes Constitucionales en un atroz berenjenal de repercusiones internacionales: Es atentar contra los Poderes Constituidos y quitar los elementos de pesos y contrapesos para ensalzar la figura del atormentado e ilegal Presidente.

Los argumentos con los que quieren vender la idea los promotores de la iniciativa se caen bajo su propio peso: La Reforma Constitucional federal en materia de combate a la corrupción no obliga a las legislaturas de los estados a dar categoría de órganos Constitucionales autónomos a los Tribunales de lo contencioso. El octavo transitorio de la reforma federal garantizó la permanencia de los trabajadores especialmente del área judicial, en su trabajo y concretamente, de los Magistrados.

Así, lo que pretende la reforma es hacer posible el sueño de Bolaños Cacho de desmantelar los Tribunales para cimentar su poder personal con la designación de nuevos magistrados. Él mismo es espurio, pues su nombramiento carece absolutamente de fundamentos constitucionales pero pretende imponer a otros que sean afines a sus intereses. Es la manera más baja y ruin de hacerse con el poder: A traición. ¿Dónde quedaron los principios de estabilidad y de carrera judicial, que tienen como fin permitir a los Magistrados juzgar en forma imparcial? En el noveno círculo del infierno, la morada de los traidores.

La delicada labor legislativa es hacer leyes justas que respeten todos los parámetros constitucionales y convencionales. Romper, de esa forma, sucia, como pretenden los apologistas de la reforma, no sólo metería en un brete al poder Legislativo, sino a los Diputados en lo personal. ¿Hay necesidad de que trastoquen su carrera política por cumplir los caprichos de un personaje obscuro y sin futuro?

Francamente creemos que no. Los diputados deben valorar muy bien su tarea para que sea impecable en términos constitucionales y legales. Los tiempos del poder absoluto han quedado atrás, lo hemos sostenido reiterativamente en éste espacio. Hay muchas otras cosas importantes que hacer. Una revisión rápida a la página electrónica del Congreso nos arroja algunos datos interesantes. Hay puntos de acuerdo de obvia y urgente resolución que mandaron a la congeladora. “Turnado para estudio”, dicen. Por ejemplo, el punto de acuerdo de los feminicidios: Es un tema urgente, de obvia resolución y no hay porqué perder el tiempo: Debe aprobarse en beneficio no sólo “del colectivo mujeres”, sino de toda la sociedad. Eso es urgente y se encuentra detenido.

Hay más: Otro punto de acuerdo para aprobar lo relacionado al convenio internacional del trabajo de mujeres. También en estudio. ¿No es importante eso? ¿No son las mujeres víctimas de la violencia laboral? No nos referimos a las leyes locales aprobadas; claro que eso está bien. La referencia la hacemos con relación al punto de acuerdo para que el Congreso del Estado apruebe una excitativa al Estado mexicano para que se quiten las reservas a algunos artículos del tratado, que no tienen razón de ser.

Igualmente circula en todas las redes sociales la petición de millones de mexicanos relativas a la desaparición forzada de personas. El tema ahí es que se pueda acudir en forma directa a denunciar estas gravísimas situaciones en los organismos internacionales, en forma directa, sin tener que pasar necesariamente por las instituciones nacionales. ¿Tampoco es importante?

El hambre se ciñe sobre la ciudadanía oaxaqueña. Algunos analistas señalan que está despareciendo la clase media, quedando la sociedad mexicana con un 93% de personas que viven entre la extrema pobreza y la pobreza y un 7% de ricos. ¿Este tema no es prioritario?

El gobierno del estado enfrenta un gran problema con su presupuesto: El peso de la deuda incide en las políticas públicas pues debe dedicarse una gran cantidad de dinero para el servicio de la deuda y para el pago de ésta. ¿Se justifica que se destinen más recursos a otro esquema judicial, cuando el actual genera menor gasto y tiene los mismos o mejores resultados, habida cuenta de que está a resguardo de la intimidación y violencia que genera quien mal lleva las riendas del Poder Judicial?

El Tribunal no puede quedar a expensas de una figura que pretende erigirse como el supremo juzgador estatal. El Congreso del Estado cuenta con los elementos para revertir esa anomalía que se está presentando desde la ilegal llegada de Bolaños Cacho a la Presidencia del Tribunal. El esquema Constitucional de pesos y contrapesos debe funcionar para evitar estas desviaciones y abusos de poder. Un solo hombre no puede, ni debe, atentar contra la vida democrática de la entidad, pretendiendo usar al Poder Judicial como trampolín para agigantar sus sueños de grandeza. Sueña con ser diputado federal otra vez, quizás senador y andando el tiempo, gobernador del estado.

Los que lo conocen en su desarrollo político dicen que es insaciable cuando de cotos de poder se trata. Preguntamos: ¿Siempre los mismos? ¿No hay otros? ¿No hay diputados locales o federales con su propia trayectoria, límpida y honesta, no putrefacta, que puedan aspirar a otros cargos de representación popular? ¡Claro que los hay! No siempre pueden ser los mismos: Raúl Bolaños ya cumplió su ciclo y ahora, ya avejentado (lo cual, desde luego no es malo, son sólo los tiempos de la vida), debe entender que ha llegado el momento de dejar de jugar a modo con las instituciones y dar paso a otros políticos más acordes con el momento que vive la entidad.

No entender el compás del tiempo sólo ocasionará una nueva catarata de decepciones para el marchito político que parece no haber aprendido nada a lo largo de su vida. Sólo la ambición que lo ciega le impide ver que todos los servidores públicos de alto nivel han de ser juzgados por la sociedad que los calificará: Grave, sin duda, es ser calificado por sus pares como el Efialtes oaxaqueño. Pero más grave es atentar, movido por una sórdida y desmedida ambición política contra el gobierno del Estado, contra los Poderes Constitucionales y al final, contra sus amigos que hasta ahora, quién sabe por cuánto más tiempo, le permiten sus disparates y delirios: Ya le han pedido varias veces la renuncia. Pronto se la harán efectiva y con ella se acabarán sus deslates y alucinaciones.

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